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4/23/2017

Resumiendo, hoy es domingo

Yo nunca sé lo que escribiré mañana, y cuando pienso en ello recuerdo a Onetti. Le doy la vuelta al libro que esté leyendo en ese momento y le doy la razón, porque yo tampoco tendría interés en escribir si supiera de antemano lo que va a pasar en mis cuentos. A juzgar por las fotos arremolinadas de los últimos días, me gustan las horas en blanco y negro. Existe una frontera entre lo que uno lee, vive, imagina o sueña, y suele ser una línea divisoria tan fina como los recuerdos que nos quedarán cuando seamos mayores y queden lejos las noches como la de ayer. Pienso todo esto de vuelta a casa con el pelo revuelto, las ojeras recién estrenadas y el calor del domingo pegándose a mis medias negras. Lo pienso mientras recibo fotos del día más bonito del año en Barcelona, y me sigue sorprendiendo que hayan pasado seis años desde mi primer Sant Jordi allí. Una última ojeada al móvil mientras pienso cuántas jodidas veces miramos el móvil al día. Es la última ojeada antes de meterme en el metro y volver a quejarme internamente por vivir en mordor y no en el centro. La última ojeada antes de imaginar cómo sería vivir en un ático en Malasaña o la latina. Cómo me gusta literaturizar lugares, personas y momentos. Eso es lo último que pienso antes de cerrar los ojos, dormirme en el metro y aparecer en Canillas pensando que lo primero que haga cuando llegue a casa será comer un plato enorme de pasta, porque me muero de hambre. 

Max Aub

“Estos que ves ahora deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar, cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son, sin embargo -no lo olvides nunca pase lo que pase- lo mejor de España. Los únicos que de verdad se han alzado, sin nada, con sus manos, contra el fascismo, contra los militares, contra los poderosos, por la sola justicia; cada uno a su modo,a su manera, como han podido, sin que les importara su comodidad, su familia, su dinero.
Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides.

4/07/2017

Hoy sonó Juan Wauters, pero cada día tiene una banda sonora distinta

'El calamar se parece al periodista en dos cosas fundamentales: en que puede tomar a voluntad el color que más le convenga y en que se defiende con la tinta. Cuando se siente descubierto, y entonces es cuando echa mano de la estilográfica, instantáneamente se disuelve en el agua un gran chorro de tinta. ¿Qué nos dice en aquel mensaje el calamar? No se ve nada. No se entiende nada. Para evadir nuestra persecución, el calamar ha lanzado el rostro un largo artículo de fondo y se ha escabullido. Dos, tres, cuatro columnas de negra prosa flotan por un instante en el líquido elemento, y o no hay opinión en el fondo de los mares, o esta opinión debe de conmoverse poco. ¡Dichoso calamar que puedes escribir lo que se te antoje sin tener que entendértelas con la previa censura! Feliz compañero en la prensa submarina.'