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10/31/2016

Mente en el siglo veinte, corazón medieval

donde la ciudad se pierde y la metrópolis es incapaz de ver más allá de sus narices. Donde no hay personas sino multitudes, multitudes indecisas, morbosas y crueles. Como un millón de vestidos en jirones buscando propietarios que puedan comprarlos, que puedan quererlos. Que vuelen aunque se topen con señales prohibidas, direcciones sin número o policías vistiendo el traje del poder. que sientan, aunque el viento no corra. que sigan creyendo, que sigan volando. allá donde se pierde la vista y se pelea la paz. donde la dificultad se liga al romanticismo. donde el realismo les planta cara. donde no hay ojos, sino expresiones. donde el amor y el odio son algo más que palabras. donde cobran vida.