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8/07/2016

baila conmigo amor, que aunque muy chico y muy feo, piloto de aeroplano soy

simplificar las relaciones siempre me ha parecido la tarea más complicada. las canciones de los ochenta me encandilan porque logran eso, condensar en letras sencillas los temas realmente complejos. en aquella época parece que no importaban tanto las apariencias, los grupos destilaban una frescura real, se les salía la juventud por los poros a borbotones. no creo que buscasen pasar a la historia sino disfrutar de su época, de la que les había tocado vivir, sin quejarse ni vanagloriarse de ello. la música ochentera no era pretenciosa.
me gusta no sólo porque me guste la gente así en la vida real, sino porque las canciones de aquellos años suelen contagiarme una euforia transitoria que me hace relativizar este verano y la existencia en general. para quienes le ponemos demasiada nostalgia y preguntas al tiempo discurriendo, es maravilloso darse cuenta de que lo liviano puede ganar la partida, aunque sólo sea esta noche, y por qué no las mil siguientes.