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7/26/2016

desayunando noodles a las 10 de la mañana

puede que whitehead tuviese razón cuando dijo que el principal error de la filosofía es la exageración, pero en ese defecto reside su virtud. de hecho en la raíz de ciertas carencias se encuentran las verdaderas cualidades.
hay una secuencia de una serie catalana que me hizo recordar esto, justo cuando el personaje de alex hace los pros y contras de las dos chicas con las que tiene que quedarse. es un ejercicio más destacable a nivel vital que a nivel cinematográfico, porque es más real que ficticio. toda la lógica del mundo le empuja a quedarse con la chica A, la que cumple con los requisitos establecidos como positivos y fáciles...pero él se queda con la chica B, la que conlleva toda una serie de complicaciones que jamás tendría con la primera. ¿en qué falla la A, cabría preguntarse? sencillamente en que nunca será la B. l'amour... aunque en realidad esto se aplica a muchos otros espacios -laborales, sociales, sentimentales. al final uno tiene que elegir continuamente. lo que yo no sabía hasta ahora es que se puede encontrar un punto medio.  ¿te das cuenta? al final no se trata tanto de perseguir un ideal utópico o de conformarse, sino de equilibrar la balanza. y yo descubro ahora que es posible un equilibrio medio, siendo esto algo rotundamente nuevo para mí.
 
desayunando noodles esta mañana, sentada en la encimera de la cocina, no paraba de darle vueltas a esta idea...y me di cuenta de que todo esto también me recordaba a la última escena de annie hall. aquella donde el tipo que va al psiquiatra se queja de tener un hermano loco convencido de ser una gallina; pero cuando el doctor le dice que porqué no le ingresa en el manicomio éste le responde que no puede, que necesita los huevos. al final las relaciones humanas son un embrollo tremendo, planetas emocionales donde se mezclan todo tipo de ideas irracionales. son complicadas, arduas y enrevesadas, pero las seguimos manteniendo porque necesitamos los huevos. 

7/23/2016

luz temporal

pidiéndome que te lo explique con palabras, has logrado que yo misma me lo cuestione y cuestionándomelo he entendido lo necesario que resulta esto. lo plantearé así: el buen cine tiene buenas historias, y con ellas suelen venir guiones llenos de giros que uno jamás podría imaginar. me refiero a las vueltas de tuerca que te dejan noqueado en mitad de la sala. suelen aparecer en el segundo acto y también al final del tercero, justo cuando desfilan los créditos y la gente se va levantando, recogiendo sus palomitas y comentando la película. las luces llevan un largo rato encendidas y el local se va vaciando pero tú te mantienes inmóvil, aún con la boca abierta, incapaz de activarte y demasiado colgado como para reaccionar. bueno pues supongo que algo así me ocurrió. platón y su alegoría de la caverna vendría a ser un buen ejemplo de lo que pretendo explicar= a veces incluso la persona más visceral puede dormirse en los laureles o forjarse su falsa realidad. y lo más jodido es que la cárcel la lleva uno a cuestas. ahora bien: calarme es complicado pero descubrir que soy visceral es muy sencillo. precisamente porque soy visceral me cuesta separar los tiempos, las épocas y las personas, y precisamente porque soy visceral me resulta imposible racionalizar los sentimientos. pero pidiéndome que te lo explique con palabras me has obligado a poner en orden las divagaciones de este extraño mes de julio. y recogiendo los pedazos de mis pasos por el asfalto madrileño he llegado a tres conclusiones bastante obvias que esclarecen lo justo.
la primera es que comienzo a entender los giros de guión no sólo como algo inevitable sino sobre todo como algo necesario. la segunda es que al fin y al cabo, acaba contando más lo que uno parece que lo que uno es. y la tercera, que con vino blanco las noches mejoran.

7/18/2016

times goes by, so slowly

pero yo no quiero banalizar mi historia, ni la rutina, ni este verano- le dije. echar de menos también es una forma de banalizar la experiencia. ocurre que hay muchas cosas que nunca se podrán repetir, incluso aunque lo intentásemos, aunque pusiésemos toda nuestra voluntad, todas nuestras ganas. aunque volviésemos a reproducir las mismas personas, el mismo lugar, las mismas formas e incluso la misma emoción. porque pese a todo lo que nunca podríamos recrear sería el mismo tiempo. el tiempo es un cabroncete, se nos escapa. se larga con nuestros recuerdos, nuestras historias, nuestra nostalgia. el tiempo es el arma más letal, es quien mantiene las épocas separadas, lo que evita reproducir una vida en círculos cerrados. es quien nos borra del mapa, quien nos reubica. es lo que nos incita a seguir, aún a sabiendas de que ciertas sensaciones ya nunca volverán de la misma forma. el tiempo es un cabroncete pero también es nuestro mejor aliado, el punto clave para seguir avanzando, para reinventarnos y superarnos a nosotros mismos. para seguir creciendo, pese a todo. (et voilà) (c'est la vie)

7/14/2016

y a su barco le llamó jueves

llegó a las diez porque sabía que yo entraba a las seis. me preguntó mi nombre, le dije que susana, me leyó la cartilla y me respondió qué bonito nombre tienes lucía. me habló de serrat y me recordó las canciones de mediterráneo. luego me escupió con ganas y me retorció las muñecas. me aseguró que me iba a sacar de madrid para llevarme a marte. dijo textualmente: una chica como tú en la tierra es un desperdicio, lucía. yo le dije que nunca había ido a marte. la china miraba fijamente la escena como esperando que alguien parase esa situación absurda donde la camarera se ponía a divagar con un marciano que llevaba demasiadas horas consumiendo zumos con limón.
¿por qué a marte?- pregunté. pero el marciano no tenía respuestas, sólo preguntas y unas ansias descomunales por llevarse un trozo de madrid bajo el brazo. yo no le entendía y él no quería entender a la china cuando ella intervino y le dijo que madrid no era yo, que madrid era un lugar con muchísima más gente y que yo sólo era un punto más entre otros miles de peces de ciudad. se puso a llover; el teatro se alargaba, su enfado se agrandaba, la china gritaba y mi delantal se empapaba.  y entonces dejó de llover y el marciano se puso a llorar. lloró horas y horas lágrimas rojas que se tornaron violáceas con el paso del tiempo. todo el mundo parecía esperar que yo arreglara el desaguisado, desde los clientes, pasando por la chica de la limpieza harta de tener que limpiar aquel líquido morado, hasta el propio marciano. todos me miraban esperando una solución, la guinda de oro del pastel que pondría fin al drama diario. pero ahora yo no estoy en condiciones para entender la tristeza de otro y mucho menos para detenerla. y me pueden decir misa, pero yo me iré a marte cuando esté preparada y con quien realmente me apetezca. y hasta entonces no quiero cargar con lágrimas ajenas y suelos pringosos, porque mi tiempo es limitado y yo también viajo con mi propia nostalgia. 
(autenticidad en el amor y en la vida como dogma de fe.) (me voy a dormir)

7/09/2016

¿a la derecha o a la izquierda?

cuando todo el mundo hace una pausa-piti y tú no fumas, sacas un paquete de galletas de chocolate. sigue siendo una pausa-piti por mucho que no fumes, el rebaño sigue siendo el rebaño y tú una más. al final todo se reduce a una cuestión social. pero a ti te da igual y por eso sacas las galletas y te las comes. te las zampas crudas y a grandes bocados, y el chocolate te chorrea por las mejillas que llevan ya mucho tiempo más rojas de la cuenta; por el calor, no por la vergüenza. y cuando miras el reloj ya son las tres de la mañana y tú llevas muchas horas de pie pero no estás cansada. eres incombustible y podrías mantenerte despierta muchas horas más. tú me dirás que es porque soy un torbellino y puede que los tres redbull que me he metido entre pecho y espalda tengan algo que ver... pero yo sé que esto no pasaría si no fuese porque esta es una noche de verano. una chica triste sigue siendo una chica triste, pero madrid a las tres de la mañana está más vivo que nunca, y te obliga a mantenerte despierta. y tiene sentido, claro que lo tiene! porque si madrid nunca duerme, ¿por qué lo ibas a hacer tú?

7/06/2016

#6

desde que soy una cría tengo el vicio de personificar las ciudades y los sitios. algo parecido me ocurre con las fechas y determinadas épocas. los que me conocen ya no se sorprenden cuando me da por ponerle cuerpo propio a lugares inalterables. no se sorprenden cuando me ven atribuirle cara, corazón, órganos y auténtica vida a cosas que nunca la tuvieron, ni la tienen, ni la tendrán. como cualquier vicio congénito soy incapaz de explicar su razón de ser, de hecho me hace gracia algo que me dijeron hace tiempo, tratando de justificar esto por mi supuesto ''ramalazo melancólico''. yo creo que sencillamente se explica porque soy una jodida peliculera. pero la cuestión principal -y la raíz de todo este rollo- es la dualidad de julio, y por ende del verano asfixiante, agobiante, insatisfecho. la paradoja del verano demasiado nostálgico para ser tan joven, demasiado cobarde para estar tan verde. un período de horas cargadas con balas en forma de fotos viejas, de aislamiento y de desorientación. una época que no provoca llanto pero tampoco risa. dos meses que se anuncian como quien anuncia un producto insulso, que se presentan como quien defiende una idea a sabiendas de que nadie querrá comprarla. la apatía es la hija del tedio y ambos han decidido jugar a ver quién ganará la guerra. Lo ridículo de la batalla es que no habrá vencedor ni ganador, y lo absurdo es que para colmo el árbitro sólo puede ser el tiempo. el protagonista que se expande fuera de los garitos, de las casas, de las relaciones e incluso de nuestros recuerdos. y lo irónico -cómo no- es que por más que me empeñe en atribuirle vida a las fechas y las ciudades, éstas van a seguir siendo inalterables y ajenas a mí y al resto. balcones, terrazas, camas, playas, cocinas, discotecas, vestidores, pueblos....si hablasen podrían contar historias realmente buenas, pero las paredes no sólo no hablan sino que además les importa una mierda que la mochila comience a pesarte más de la cuenta. 
porque nena, ése es tu problema, no el suyo.