x

5/31/2016

Luis Cernuda

Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.


5/30/2016

It's your party and I'll cry if you want

Vamos a partir de una premisa esencial: tú y yo no hablamos el mismo idioma. Podremos parecernos en según qué tardes, en según qué noches, pero ni crecimos en la misma casa ni mamamos el mismo ideal. Añádele carácteres opuestos y súmale dos corazones que, a día de hoy, tienen únicamente el género en común. ¿Y qué es el género, a fin de cuentas? Últimamente todo me resulta muy irónico, y la ironía suele conservar más melancolía que la propia tristeza. ¿Irónico por qué? Irónico porque tus textos son los míos, irónico porque sólo la egolatría podría permitirte situarte como motor de este fragmento, pero irónico en primera y última instancia por algo que yo ya comprendí hace tiempo: la radical incapacidad, por mucho que leas, de llegar a emocionarte como antaño sobre la raíz o el origen de lo que representan las letras.

5/11/2016

Horarios de murciélago

Lo novelístico siempre me parecerá algo mucho más serio de lo que podría pensar cualquier transeúnte que clave su mirada de plastilina en mis mofletes redondos. cómo te gusta suponer-me dices. pero lo cierto es que las suposiciones implicarían cierta coherencia, que a día de hoy no me interesa en absoluto. el único motivo por el cual estoy un miércoles hablando de éste y otros asuntos es por pura necesidad. los anhelos no entienden de días de la semana y las gotas empapadas proyectan la misma lluvia de antaño. ¿realmente debo elegir entre priorizar el tiempo o las ganas? 
y dime, sinceramente, ¿a ti no te resulta demasiado tópico este diluvio primaveral? 


5/09/2016

Del color de la miel

pero a veces pasa, ¿no? me refiero al hecho de fomentar un teatrillo post-moderno en el cual cada uno asume roles diametralmente contrarios pero conservando una dirección idéntica. somos los reyes de un país que no conocemos pero que lleva nuestros sellos. obstinados viviendo bajo el mismo sol del sur. éste es un pulso que ninguno quiere ganar, porque entonces se terminaría el concierto. y tú sabes tan bien como yo que al juntarnos la música suena más fuerte. Como cuando no te llegan cartas pero sabes perfectamente que nunca he dejado de escribirte. como cuando cobramos conciencia de que hay cosas inalterables, tan fuertes como ser casa. exactamente igual que cuando me despierto un día cualquiera y no puedo evitar quedarme embobada mirando los haces de luz entrando por la ventana del salón, fundirme con las suposiciones, o beberme una cerveza ballut 
(a tu salud

5/06/2016

Pero tú no eres de aquí, ¿no?

El orden de los factores sí altera el producto, y no hace falta pararse a pensar mucho para descubrir lo que ya sabes tú desde siempre... que la consecuencia no es tanto la importancia de la mirada ajena sino más bien el reflejo de la mía propia
 ¿y quién es de aquí


5/01/2016

A quemarropa

Le gustan los bares de carretera por transitorios y pasajeros. Y yo lo entiendo perfectamente porque a mí me ocurre algo parecido, especialmente en aquellos momentos en los que vuelvo a confirmar que lo efímero no es más que un sinónimo de lo caduco, y que lejos de distanciarnos, nos chocamos continuamente. Es irónico que las sensaciones sigan siendo las mismas cuando nos separan cielos distintos, y es aun más corrosivo pensar en el mero hecho de tenerte tan lejos pudiendo estar pegados. He leído por ahí que para escribir guiones no hay que ser velocista, sino corredor de fondo. Ella sabe de sobra que yo siempre fui más velocista que cualquier otra cosa, entre otras, porque carezco de la paciencia que requiere lo segundo. Cuando escribo el proyecto intento rodearme de gente que no bostece, porque de lo contrario, sé que terminaré siendo yo la que se mimetizará y bostezará como la que más. por eso cuando me hablan de bares de carretera yo lo hago de bares de barrio, porque al fin de cuentas uno habla de lo que conoce. 
Los bares de barrio son mi nueva parcela, mi universidad particular. Soy incapaz de escribir o estudiar en una biblioteca, y siempre ha sido así. De hecho todos los exámenes de la carrera los he aprobado a raíz de estudiar en buses, pisos, y hasta iglesias. Antes buscaba silencio, ahora necesito ruido. Y por eso acabo en bares de barrio que me recuerdan a ti. Los hay que sonríen de lado y me replican que todo me recuerda a ti, y seguramente tengan razón (aunque yo nunca se la daría) pero lo que les intento explicar con poca convicción es cómo esos garitos me catapultan a ti sin remedio por su aplastante sencillez. Me hacen recordarte porque reflejan la condición humana en su máxima naturalidad, en su culminante simpleza mundana. me recuerdan a ti por las mañanas con los haces de luz como candelas brillando al fuego de mi hoguera, con las tostadas volando y el olor a café recién hecho burbujeando en las tazas; me recuerdan a ti por las tardes cuando se entremezclan las conversaciones, las mochilas con los maletines, los ansiosos con los rezagados, la imagen del sol cayendo sobre la plaza y regalando un cielo violáceo, y me recuerda amargamente a ti por  las noches cuando sólo quedan los despojos de un día fallido y suelen permanecer señores mayores pidiendo copas para diluir en alcohol sus aburridas rutinas. Me producen melancolía pero también placer. me gustan porque me permiten escribir durante horas y darle forma al proyecto con un alboroto desconocido e incesante, completamente ajeno a mí y a la vez intrínsecamente ligado a la inercia de mi propia monotonía. los bares de barrio me recuerdan a ti porque se podrían sacar infinitas crónicas de sus esquinas y todas llevarían a desear que ojalá estuvieras aquí para verlas. me recuerdan a ti porque sé de sobra que nunca las verás.
estamos a domingo, y ella se ríe al escucharme. me dice que deje de darle tanta importancia a una cafetería común y corriente, tanto significado a semejante local cutre y ruidoso, que no entiende a cuento de qué me empeño en atribuirle un contexto que ni tuvo ni tendrá, más allá de mi propia imaginación. Y seguramente tenga razón (aunque yo nunca se la daría)