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4/05/2016

Correr y atarse los cordones

Yo siempre he creído que los calendarios existen para recordarlos, y no para tacharlos. Por eso mismo quiero creer que sigo comprendiendo la palabra efímero como si fuera ayer, y que las cosas, igual que las personas, no cambian con el tiempo sino con las ganas. Por la misma razón, quiero seguir creyendo que abril no tiene por qué representar primavera, que a las once de la noche puedo desayunar mejor que a las ocho de la mañana, que un año puede reducirse a un mes, y sobre todo, quiero seguir teniendo la entereza de admitir cuándo algo es real, y cuando es falso. Quiero creer, en última instancia, que sé de sobra distinguir ambas; porque he tenido la suerte de vivir en carne propia lo que representan las verdaderas alegrías del incendio.