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1/04/2016

Janvier

El 2015 terminó con un resfriado y a mí me dió por pensar que no sólo era completamente lógico, sino también muy metafórico. el 2015 tenía que terminar con algo congestionado, aunque sólo fuera mi nariz. paradójicamente pensé en cuánto echaría de menos los momentos gélidos, porque por fríos que fueran me hicieron sentir mi cuerpo más vivo que nunca. por la misma razón supe que me faltaría la exaltación que sólo provocan los asuntos que te hielan por completo los huesos.
Si últimamente hablo mucho del frío lo hago pensando que el tiempo podría ser lo único inamovible, cuando en realidad las estaciones se invierten, cediéndose el turno sin criterio alguno, sometidas al absurdo juicio de lo perecedero. me gustaría que se pudiesen hacer transfusiones de recuerdos, igual que se hacen de sangre o de médula. Me preguntan qué tal las navidades. Y yo contesto con la apología del hedonismo, porque es cierto. me preguntan qué tal las navidades y lo que yo no cuento es que también es cierta la nostalgia de las pasadas. lo que no cuento es que Lorca apareció en el cine para contradecirme si tú dices que el tiempo cura y las paredes tapan, y no es verdad. igual que procuro no mencionar que cuando las cosas llegan a los centros, no hay quien las arranque. Pero bueno, todo esto es normal. como dice alex, si todo el mundo contase lo que se le pasa por la cabeza, éste mundo se iría a la mierda. así que bienvenido 2016, te tengo menos ganas que el anterior pero en cambio te pillo con más proyectos. no sé si es bueno del todo, pero lo cierto es que no es malo. Supongo que con eso debería bastarme