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1/29/2015

you are a novel in a sea of magazines

La sangre me bombea en el pecho y rebota en mis pestañas. es un líquido espeso y grumoso, un líquido que no huele a nada, que no siente nada, que no busca nada. un jodido fluido que se limita a correr por mis venas a sus anchas, como quien repite el camino de vuelta a casa o se dirige a la facultad un lunes cualquiera. ayer me acordé de ti y me pregunté si seguiríamos entendiéndonos, como en mi primer invierno lejos de casa. Seguro que sí, aunque ahora yo esté muerta y tú demasiado lejos. me acordé porque entré en el puto bar y reventaron las pocas luces del lugar y se fundieron los plomos y te juro que yo me quise morir por dentro y por fuera y por los lados, y me dolía el pecho y me bailaban los tobillos y de pronto se acercó y entonces lo noté. Cemento bajo mis pies, barro de tequila ardiendo por mis insulsas venas. Y ahí es cuando hablé con ella y recordé que en realidad sólo estaba pidiéndote que la duchases y la llevaras a un bar distinto. pero nunca llegaste y ahora sus piernas son de chicle y siente la arena colándose por la traquea, sus labios curtidos y los brazos de plomo. 
me preguntaba donde estabas, con quién y por qué no llamaste. que te ha echado de menos todo este tiempo, que ojalá supieras cuánto. y que no tiene frío, que de veras no es culpa del tiempo, pero qué predecible, ahora quedan muchas mañanas sin sol para volver a escribirse.