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11/09/2014

03:55

Noviembre llegó como llegan las frases hechas, los amores tardíos o tu fiesta de octubre. que grites lo que nunca fuiste me provoca amargura y me hace sentirte más lejos que nunca, como si los minutos se volviesen kilómetros imborrables y la distancia no fuese más que una excusa para retratar nuestro desastre. 
Noviembre también llega con la fuerza que no tuvimos y la resaca de antaño, como si no hubiesen pasado ya mil años desde la última lluvia, como si pudiésemos seguir fingiendo que el tiempo no agujerea la piel y destroza la tez de los recuerdos. Como si fortuna y fractura compartiesen algo más que la primera letra, como si el destrozo de octubre pudiese compararse con este noviembre grisáceo y apático, remoto en el tiempo para escribirte en las noches de frío. 
Rezagado y melancólico, el sincero retrato de nuestra propia generación; cobarde y sentimental, la fiel estampa de un tiempo pasado soberbio y testarudo como nosotros mismos. 
Un ideal romántico y sensiblero de lo que el tiempo se lleva y deja en la butaca de atrás, en la cuneta de los amores deshechos, como el recuerdo de las verbenas de octubre, ya olvidadas en el camino; 
casi tan impalpables como mi desazón
casi tan inútiles como esta estación