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5/02/2014

gran parte de lo que somos lo dejaremos en la cuneta de atrás, en los años que grabarán nuestra juventud en cursiva; se quedará junto con lo que aprendimos de noches como esta. cuando me hablan de ti sonrío de forma instintiva, sin pensarlo. eso significa que estás lejos, que nos separan las barreras de siempre, las que llevo a cuestas y las autoimpuestas, como una mochila abarrotada de horas y planes perdidos que cada vez va pesando más; pero también significa que estás cerca, que te siento en cada paso que doy, que sigues aquí pese a todo y que serías capaz de pintar los muros de esta ciudad sólo por seguirme el juego. Lo sé porque te brillan los ojos cuando te miro y porque el verte reír hace que para mí sea primavera, por mucho que llueve fuera. 
gran parte de lo que somos también lo dejaremos en las mañanas como hoy, en los recuerdos agrios y la burbuja de lo que nunca fue. nunca comprenderé porqué escribes a lápiz lo único que seguirá intacto por muchos años que pasen, me entristece pasar por el puente viendo que aquella pintada de noviembre se va haciendo cada vez más borrosa, y siendo consciente de que la frase que le robé a machado desaparecerá al filo del tiempo. lo que somos también se congela en las cosas que nunca dijimos, en las únicas verdaderamente importantes. aquellas que prefieres ni mencionar en voz alta, por aquello de hacerlas menos reales, menos crudas, más faciles de olvidar.
como la imagen de mí esta mañana volviendo a casa, con un frío helador, los mofletes rojos, los ojos hinchados de llorar, descalza y sin bolso. y pensando en todo esto, en lo mucho que necesito la luz del despertar, en las canciones que me siguen golpeando el pecho con la misma intensidad que siete meses atrás, en lo que me has enseñado sin ser consciente, en lo que has conseguido sin apenas darte cuenta. en eso pensaba, en cómo lograste llevarte el invierno por delante y tirar de un barco hundido hasta las trancas. en lo importante que te has vuelto, en lo que te quiero aunque nunca lo diga, en el miedo que me da pensar que julio llegará algún día
a veces las lágrimas sólo son miedo, miedo a que se te acaben las palabras, miedo a quedarte seca por dentro, miedo al futuro, miedo a no volver nunca a escribir como antes