x

4/13/2014

en abril aguas mil

a rimbaud le gustaba el latín eclesiástico, los libros eróticos mal escritos, las óperas antiguas y los refranes ridículos. a mí me gustan los haces de luz entrando por la ventana, el traqueteo del tren, las ciudades de noche y la nostalgia. el tiempo quedará cada vez más lejos y estancado en el más rojo de todos. recordaré pinceladas por peliculera y me echaré de menos pese a verme vestida de nuevo. la primavera ha llegado a la pista y resulta que roma no queda tan lejos, que brilla de lado el sol y que si despierto con sueño el mismo bus hacia clase podría dejarme en venecia. lo único que se me ocurre a día de hoy es continuar formándome, incluso a riesgo de fastidiarla y concibiendo la mejor vida posible. supongo que cuanto más pasen los años menos histeria, que cuantos más inviernos también más primaveras y que cuántos más cursos más orden. el aire corriente llega de nuevo y el filo del tiempo trae consigo algo mejor. de ginebra a vino, del presente por ayer al presente por mañana. que la formula sigue siendo la misma y yo río más y lloro menos. que los días con sol incluso con lluvia, que contigo hasta el fin de lo efímero y que los desayunos a deshoras y con música sonriente, eso no cambia