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3/14/2014

ahora que quedan tan lejos las playas de Corfú, las estaciones de trenes de Praga, Hamburgo o Estambul, los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos, la luz de una cafetería, los amores conversos. ahora que te cansas y las piscinas cierran. ahora que regreso a los lugares a donde quise huir y nadie me espera allí. ahora que pago las facturas, que nos besamos en La Habana, que sueño con Lacandona, que ya no escribo cartas, que cumplimos más años que promesas, que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia,
que llego tarde a los cines y al fin del planeta, que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena. ahora que duelen las resacas y cortan como una navaja. ahora que pido auxilio, besos y comida por teléfono, que fumo flores y lloro a veces mientras duermo. ahora es el momento de volver a empezar, que empiece el carnaval, la orgía en el Palacio de Invierno, de banderas y besos. se cayeron mis alas y yo no me rendí, así que ven aquí, brindemos que hoy es siempre todavía, que nunca me gustaron las despedidas    Ismael Serrano

3/01/2014

la ciudad se volvió entonces un campo de minas y miradas caprichosas. las carencias del presente mirando burlón al pasado más inmediato, a las frases subrayadas de nuestros viejos libros, de todos aquellos que nunca leímos, o de los que no comprendimos a tiempo. la alegría autoimpuesta de las mañanas tirados entre apuntes, café y besos. un olor a nuevo, tus ganas por lo actual y aquella habitación dorada con las pintadas aún frescas, con el olor a julio en el aire, con las manos azules encadenadas al cielo. y si le tocabas temblaba, y cuánto más transcurría el tiempo más razones tenía de considerarlo impagable e irrepetible. a la par que aberrante y enfermizo. la primavera más corta de la historia se presentó de improvisto, casi sin buscarlo. y dió igual.. vaya que si dió igual..porque entonces le mirabas y lo veías, a ras del suelo, al filo del día a día, comprendiendo cada una de tus palabras, bebiéndolas embobado, como si fuese la primera vez, sabiendo que se jugaría lo poco que tenía por repetir esa sensación eternamente.  la ciudad dejó de ser tierra y cobró aire en cada poro. 
las aceras se volvieron mis pulmones, las calles tus pupilas, los semáforos nuestros latidos.  marzo llegó de golpe sin avisar, y de la arteria principal colgó tu corazón.