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11/10/2013


en la ciudad del viento apenas noto mi piel dorada y se oye de fondo tu voz rasgada. las rimas se cuelan solas para mendigar un aprecio que saben que no lleva dueño. cuestión de decoro, supongo. esto no será infinito, por más que me empeñe y me de de golpes con las paredes y de hostias con el mundo. afuera seguirá lloviendo, la luna seguirá hirviendo y se me irán los veinte en volandas. ¿te seguirás acordando de mí a cien mil años de aquí? cuando no hayan ganas y el invierno sepulte nuestro otoño lluvioso. cuando deje de cobrar sentido el subir la cuesta hacia tu casa o decir que lo quiero todo y lo quiero ya, pensar que lo somos juntos. el brote del sol de anoche, el incendio de mañana y el aguacero de hoy. somos viento que sopla a favor, la mejor ciudad del mundo. ¿y sabes qué es lo verdaderamente especial? el dativo plural. hablarte con la lluvia en la cara y el brillo en los ojos como núcleo central. el meollo del mejor ciclón, el centro de tu cuarto y el huracán más bonito del mes de noviembre.