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10/28/2013

hace unos meses me dijeron que la cura para cualquier asunto es el agua salada. sudor, lágrimas y el océano. ayer en cambio un chico me dijo que cuando uno está triste lo que debe hacer es plantarse un mapa del mundo. mirarlo bien, con ganas, mirarlo y remirarlo para darnos cuenta de lo grande que es, de lo pequeños que somos y de todo lo que nos queda por recorrer. 
yo no sé cuál de las dos teorías es más acertada, pero he usado ambas y me sigue dando tumbos el corazón y vuelcos continuos la cabeza. lo que sí sé a ciencia cierta es que somos lo que decidimos, y yo creo que ayer decidí algo consecuente con lo que siento- pese a dejar parís, dejarte a tí, dejar lo liviano de la estabilidad y subirme al tren defectuoso del masoquismo amoroso. 
feliz lunes