x

7/02/2013

Cuatro cosas que la edad me trajo y de las que podría haber prescindido felizmente: amor, curiosidad, prozac y dudas- lucía etxebarría

ana en la playa:
''Y en aquel momento te preguntabas: ¿qué coño hago yo aquí? fue la llegada de aquella subnormal profunda que acababa todas sus frases con un ¿sabes? y para la que todo era como muy ideal o como muy algo lo que me convenció de que me habían estafado, de que estaban engañándome como a un burro con el viejo truco de la zanahoria y el palo, y una mañana que bajé a la calle el sol me dió en la cara para avisarme de que estaba malgastando mi vida, la única vida de la que dispongo- porque soy una mujer y no un gato- y caí en la cuenta de que llevaba dos años sin sentir la caricia dorada del sol en la nariz, de que se me estaba yendo la juventud encerrada en un despacho de ventanales blindados, y tranquilamente subí en el ascensor parlante que había dentro de aquel edificio inteligene, planta tercera, abriendo puertas, que decía el ascensor con voz tecnificada, me dirigí a la mesa y borré todo. ¿está seguro de que desea eliminarlo? y yo teclée completamente segura, segura como no había estado segura de nada en la vida, tan segura como que mi nombre es cristina. y me sentí la mujer más libre del planeta, me sentí feliz, plena, extática, por primera vez en dos años, y eché por tierra el principio de una prometedora carrera en el campo de la comunicación, según mi hermana rosa. 
y ahora soy camarera.
en el bar gano más de lo que ganaba en aquella oficina, y mis mañanas son para mí, para mí sola, y el tiempo libre vale para mí más que los mejores sueldos del mundo.
no me arrepiento en absoluto de la decisión que tomé, y nunca jamás volvería a trabajar en una multinacional.
Antes me meto a puta.''