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5/26/2013

(y me dicen cuando estás triste escribes tan bonito lucía) (y yo les digo que gracias pero siguiendo esa lógica preferiría escribir mal)

Ni todas las voces del mundo podrían llenar el hueco que dejó el antiguo piero. Porque es sólo de madrugada cuando el frío del sur se congela en las tardes de sol, es sólo ahí cuando realmente echa de menos el calor de las noches de invierno. Sólo cuando ha dejado de sentir la punta de los dedos y ha perdido la poca razón que le queda es cuando decide tocar fondo y salir al aire. 
ni todas las voces, ni todos los besos, ni todas las ganas; porque es sólo de madrugada cuando los pocos retazos que le quedan afloran y le sonríen burlones, es sólo de madrugada cuando los ojos irónicos coquetean riendo y las palabras oscilan dudosas. cuando cualquier gesto se vuelve una excusa para grandes teatros, largos bailes y cortos polvos. Es sólo de madrugada cuando cree que conseguirá ser lo que se propone cada domingo y olvida cada lunes. cuando realmente se deja querer, cuando remolonea gallardo y reparte vanidad a todo aquel que se cruce por su camino. Cuando habla menos y dice más. Cuando calla y ríe y baila despreocupado sin pensar en mañana, el mañana que nunca acaba, el mañana de las ocho, del despertador, de la camisa planchada y las pupilas apagadas. Pero ni cien orquestas, ni mil vinilos, ni toda la música del mundo podría llenar el hueco que dejó el antiguo piero. Porque es sólo cuando el frío del sur echa de menos el calor del quinto invierno que piero admite sus carencias y repara sus faltas. Cuando el pánico por la rutina cobra sentido y pierde fuerza, cuando sus ganas se encienden y sus ojos se agrandan. Justo ahí cuando la mirada se abre, el sol golpea y hasta él juraría que logra sentir cómo sus pestañas se alargan por sí solas. pero eso sólo ocurre de madrugada, cuando consigue lidiar con el verbo poder, dejar de jugar con el querer y sentir algo de pasión por lo que se propone hacer. 
pero ni cien amores, ni mil poemas, ni todos los piropos del mundo podrían llenar el hueco que dejó el antiguo piero. porque es sólo cuando el frío del sur echa de menos el calor del invierno que ocurre todo esto. es sólo cuando el reloj marca las doce y él decide salir una noche más a dejarse rodar. sólo cuando cierra los ojos y despierta con la mirada mucho más pequeña y el corazón cansado, sólo ahí es cuando reacciona y recuerda que ayer ya dijo mañana, que el mañana nunca llega, que le duelen las piernas, que le agotan las charlas, que le aburren los cielos, que le cansan las frases hechas, que no entiende nada, que ni el cine le hace llorar, que ni la primavera le emociona. y ésto es precisamente por lo que ni todas las canciones, ni todas las poesías, ni todas las ganas podrían llenar el hueco que dejó el antiguo piero. porque cuando la estación más cinematográfica de todas deja de impresionarte, no quedan muchas cosas que logren hacerlo.