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4/24/2013

«Mira, dijo, yo soy lo que debe superarse siempre. Sólo donde hay vida, hay también voluntad''

Me han dicho que la ciudad entera te echa de menos. Anela tus pasos en firme, tus insólitas ideas, la rabia desbocada. Añora tu boca salada, tus piernas de vértigo, tu voz rasgada. Dicen que se congela al verte nacer en las mañanas más absurdas o las noches más banales, que no soporta tantas salidas de tono, que echa de menos hasta tu labia excitada. Que ya no consigue hacerte reír porque sólo sabes llorar, que tu sonrisa ha ganado en falso y ha perdido en fuerza. que estás cansada y te pesan los huesos, que sabes que estuviste en la cima porque ahora sólo conoces lo bajo. Me han dicho que la ciudad entera recuerda tu gozo, que las muros hablan por tí porque ya nadie entiende tus pasos. Me han dicho que ya no siguen tus huellas porque no encuentran su rastro, que todo esto les queda demasiado lejos para estar tan cerca. Me han dicho que te esperan sin descanso, que las flores se caen de los balcones, que el cielo se tiñe de rojo, que hasta los portales titilan furiosos y las farolas se abren rabiosas. Que el sol se ha vuelto perezoso, que la luna no entiende tu fuga, que de noche no hay estrellas que brillen. que ya nada luce como antes. Ya ves, media ciudad te busca y la otra mitad te llora, y yo ya no sé qué decirles. 
Que están buscando un fantasma. Que la rutina te está lapidando. que tu mirada se está apagando. Que yo ya lo sé muy bien, y que tú también. Que a los muertos nadie les encuentra. Ni siquiera una ciudad entera.