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4/22/2013

crónicas de viajes en abril

Salí de barcelona este viernes sobre las dos de la tarde y volví hoy a las diez de la noche.
entre esos dos días un findesemana, y en ese findesemana, de todo.
acabé en comisaría con un séquito de féminas cabreadas, me salvaron un grupo de chicos de ryanair,  hubo que rodar literalmente por el aeropuerto para llegar a la puerta de embarque con vida, se tiraron por la borda ropa y cremas, louise attaque sonaba cada dos por tres en el ambiente, sufrimos adicción al cramik, los croissants o las crêpes de chocolate. A las dos de la mañana se improvisó un cumple ficticio, a lo que le siguió copas regaladas, brochetas de gominolas de todos los colores y apuestas de lo más surrealistas. Nos creímos en la película de grease, hubo caídas en tacones delante de la policía, gritos en los baños y porteros como armarios sacando a chicos de lugares insospechados. Cerramos el garito, bailamos hasta que salió el sol, hubo besos, patadas, hostias, abrazos, piques, promesas de matrimonio y hasta dedicatorias en los brazos. Un pisazo ático de soltero en el centro de lille y desayunos sorpresa depositados en la alfombrilla, chuletas con patatas cuadradas, zumo del que gusta y pasta que parecía una pasa. Hubo muchas puertas de muchos diseños distintos, discusiones con el chulo americano, un bar playa donde salía fuego de la barra y la arena abundaba en el suelo, dragones con absenta, muchas respiraciones aceleradas, números apuntados en la muñeca y hasta clases de salsa dadas por gente que en realidad no sabía bailar salsa. hubo pies destrozados, moratones sin explicación, tiritas por todas partes, resacas de categoría, mensajes dignos de ser enmarcados, fotos demasiado etílicas y música de los ochenta. 
hubo sol, espectáculos callejeros, gamberrismo, pasaportes reencontrados por el suelo, pajaritos que no pueden volar pero pueden caminar, conceptos especialitos y demás palabrería. Hubo propuestas a las 7 de la mañana que no se llevaron a cabo, discusiones sobre el catalán, navarros y mil personajes de ciudades diversas. hubo tarjetas de crédito desechadas, conversaciones con desconocidos en el aeropuerto de bruselas, ese tipo de cruces que me encantan porque son encuentros que duran lo que dura un tiempo de espera de un bus, o un avión, o lo que sea; pero al fin y al cabo encuentros fortuitos de viajeros, charlas de vidas cruzadas. Hubo autobuseros adorables que perdonaban gran precio del billete, subían muy mucho la música y el bus se convertía en la mejor fiesta. hubo comida a borbotones, mucha vagancia, molusqueamiento y música y más música. 
qué grandes son los viajes. Y cuánto molas francia. Y la verdad, sé que esto no viene a cuento.. pero cuánto echo de menos tu sistema educativo comparado con el español. Big difference.