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2/24/2013

caramelo, me gusta tu pelo

(últimamente siento que tengo que hacer demasiadas aclaraciones con lo que publico, lo cuál también me fastidia por los muchos ojos que van detrás. lo cuál me aburre)

no necesitas música para escribir. no necesitas música ni miradas de soslayo ni besos torpes ni golpes de atención por mínimos que sean. No los quieres pero los tienes, y nadie entiende que lo consideres un drama. Los tienes y eso que cuando escribes entras en trance y el espectáculo se vuelve un mero telón de fondo. tendríais que verlo. tendríais que pararos aunque sólo fuera para envidiar la mayor exhibición del ego, el carnaval más destacado de la vanidad en cueros. tendríais que mataros aunque sólo fuese por sus ganas en el aire y los tenaces labios surcando la mejor farsa de la historia. 
estás ida, estás que no estás, que te pierdes, que no entiendes, que dónde, que cuándo, porqué. 
cuando el no necesito música para escribir se vuelve un no necesito sorber para inspirarme.   cuando todo se junta y nada te sorprende es cuando te dejas caer por los garitos más ruidosos, es cuando ruedas boca abajo hacia lo más hondo, cuando nadando por el set del rodaje de los 80 te compras borracha como una cuva para terminar bailando de forma bestial con los ojos cerrados y el pelo empapado. bailando con las mejillas ardiendo y los labios cortados. bailando con las medias rotas, el pelo en jirones y la tez de sudor. angustia piel con piel, secreción bilis y olor. es entonces cuando el texto pierde su hilo, cuando todo nos huele a soles felices, a porros de mierda o flores del campo. es entonces cuando te cabreas, estallas en mil pedazos, rebotas y te despiertas en una isla ajena, una isla demasiado grande y demasiado desconocida donde un tipo cualquiera lleva tiempo mirándote fijamente. y joder que no llores, que no llores porque los melodramas no venden, que ni se te ocurra soltar una lágrima porque estamos en el centro del siglo veintiuno, y que esto no es cine francés. Que estás en pleno paseo de gracia y tus vaqueros reposan en la encimera. que bailas realmente bien y que muy buenos días, que hay zumo de naranja recién exprimido en la cocina.