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1/24/2013

textazo de Sergio L. que le quita existencialismo barato a este blog y le añade puro cinismo pero sobre todo unos cuantos kilos de humor (Feliz dijous)


''Es curioso lo real que parece todo cuando estás muerto. Te quedas de pie, junto a tu cadáver, viendo el ambientillo que se va formando a tu alrededor, y piensas “mierda, qué coño estoy soñando”. Luego descubres que no, que no es un sueño, que te acaba de pasar la putada más putada del mundo, y te quedas en shock. A mí me llevo una media hora darme cuenta de que la había palmado. Joder, qué susto me llevé al principio. Luego me cabreé muchísimo, como una mona. Empecé a arremeter contra todo lo que había en la habitación gritando taco tras taco. Pero claro, no pasó nada. Al fin y al cabo estaba muerto.
Ahora estoy un poco más relajado. Ha venido a hablar conmigo un tío que decía ser mi ángel de la guarda y me lo ha explicado todo un poco por encima. Para recochineo, se llama Ángel. No os voy a engañar, parecía un chulo-putas de gimnasio. Clavado a Rafa Mora, que a mí me dicen estando vivo que ese es mi ángel de la guarda y pido que me lo cambien, que seguro que no sabe ni integrar haciendo un cambio de variable, pero qué se le va a hacer. Me dijo que cada vez se ofrece menos gente para ese trabajo, que cobran en oraciones y que desde que estalló la burbuja de las abuelas chochas que ponen velas los domingos, se tenían hasta que pluriemplear. El caso es que se han llevado mi cuerpo al tanatorio y yo, como no sabía si debía ir o quedarme, terminé optando por sentarme encima del ataúd. Al principio iba agachado para no darme contra el techo del coche fúnebre. Luego lo traspasé y me pasé el resto del viaje sacando la lengua a los demás conductores. La verdad es que fueron las risas. Y el chófer iba escuchando Rock FM a toda pastilla. Molaba.El caso es que no me gusta mucho ver mi cuerpo desde fuera, así que me he ido al bar y me he sentado a ver pasar a la gente. Es un ejercicio que ya me fascinaba estando vivo, así que ahora que no necesito disimular que estoy estudiando a alguien desde la distancia es la hostia. Antes un vejete, que creo que había perdido a su mujer, se pidió un buen pelotazo de whiskey. Con dos cojones, setenta y cinco años y empinando el codo como un campeón. Yo creo que la señora se lo tenía prohibido, y qué mejor momento que darse un homenaje que ese. Yo me muero por… bueno, yo tengo muchas ganas de una CocaCola, pero me temo que no va a poder ser. O una copa de ron. Supongo que no importará mucho empezar a beber un miércoles al mediodía si estás muerto o eres estudiante de magisterio.
¿Que qué es lo que más voy a echar de menos de la vida? Pues la verdad es que no sabría decírtelo, yo creo que todo en general. Pero sobre todo mi pene. ¿Sabes que cuando estás muerto desaparece? Debe ser una manía de Dios, o eso me ha dicho el ángel de la guarda de un pringado que está aquí y que murió sentado en el trono. Que o vas al cielo siendo asexual o no entras, que toda la eternidad es un tiempo demasiado largo y en un lugar donde todos se terminan conociendo se podría montar el rosario de la Aurora. Que si cuernos, que si embarazos de espíritus no deseados… Jodida Iglesia, si yo era ateo y al final lo que voy a ser va a ser Eunuco. Mierda de vida. O de muerte. O de lo que sea. En estos pensamientos estaba cuando por la puerta apareció Ángel, acompañado de un señor clavado a Morgan Freeman, con el mismo traje blanco que en aquella película de humor cutre.
-Perdona, chico, estoy de vuelta. Traigo aquí al que va a juzgar tus pecados.-¿Dios?-No jodas, chaval. Uno de sus curritos. Al jefe hace siglos que no se le ve, desde lo que le hicieron aquí a su hijo prefiere estar alejado. Que si vuelve, le mete a la humanidad un meco que la revienta, y que a pesar de haber montado el chiringuito este en siete días le tiene cariño y preferiría no tener que hacerlo. O algo así dijo. Bueno ¿empezamos?
Os ahorraré detalles. He sido un niño malo y tendría que ir al infierno, pero desde que Benedicto XVI dijo que no existía, lo habían cerrado y tendría que ir al Cielo. Que si no, se les jodía todo el márketing y si alguien volvía a la vida y contaba lo que había pasado perderían confianza en el mercado de almas. Y que no se lo podían permitir, ni que eso fuese el PP de Bárcenas. Pero que antes de irme arriba me podía quedar en la Tierra un máximo de tres semanas, que podría aprovechar para hacer turismo de gratis siempre y cuando no encontrase la manera de interactuar con el plano físico y me dedicase a dar por culo a los vivos. Se conoce que ya habían tenido fugas de esas y habían solucionado la brecha de seguridad, pero no había forma de hacer volver a los espíritus que se habían quedado atrapados.
Sinceramente, tendría que haber subido en cuanto pude. Porque para lo que hice en la Tierra, mejor me la estaba machacando entre dos nubes. Me quedé a mi funeral, esperando que mis amigos cumpliesen su promesa de irse de copas a contar batallitas en las que yo salía mucho mejor de lo que todo el mundo me recordaba, pero los muy cabrones solo se dedicaron a llorar. Pensaron que como ya no estaba no me daría cuenta, ¿no? Já, mis cojones, esta os la guardo. Al primero de vosotros que palme le meto tal colleja que Ángel antes de poder hablar con él le va a tener que dar tres vueltas al cuello en sentido inverso. Luego me fui a ver cómo Daft Punk grababa su próximo disco, pero justo anunciaron un concierto para cuatro semanas después en BCN y me puse de peor mala leche. ¿EN SERIO? Toda la vida pensando que me moriría sin verles, y por una semana no los puedo ver ya muerto. Así les folle un pez. Terminé mi gira mundial en Nueva York, pero sin poder comer un perrito caliente ni perderme al poder ver la ciudad a vista de pájaro pierde gran parte de la gracia, así que me fui al Bronx, y mientras en una capilla cantaban un góspel desgarrado, llamé a Ángel y le dije que ya estaba listo, que me marchaba a conocer a los seres humanos más remarcables de la historia. Al menos aprenderé bastante.''