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11/20/2012

hay una chica que no conozco que escribió sobre el cementerio de besos. y yo he leído su texto a las tres de la mañana de un lunes, y eso me ha hecho pensar en mañana, y creo que va a ser un martes muy divertido

''¿Adónde van los besos que no se dan? ¿Tú lo sabes? Quizás van a un cementerio de besos. Un cementerio de besos. Un lugar lúgubre lleno de flores marchitas, donde siempre es de noche y donde hay un lago de agua caliente, que se mantiene caliente porque guarda todo el calor de esos besos que no se dan. Caliente, del que sale mucho vapor de agua que pinta la atmósfera de una niebla espesa y baña todo de un olor a humedad, a humedad de cueva. Y si vas caminando se oye un crujir de ramitas en el suelo. El suelo está lleno de ramitas y hojas secas, hojas que deben llevar toda la vida en ese suelo sin vida. También hay un vigilante, para que nadie robe los besos que no se dan. Un vigilante con cara de enanito infeliz, con las botas roídas, la ropa vieja y una pala en la espalda. Y todo el cementerio está rodeado por una verja altísima, y robinada por el desgaste masivo de la humedad del lugar. Y si tocas el robín te pintas la mano de un polvo molesto que a mi me daría tiricia, seguro. La cosa es que no se trata de un cementerio convencional, en el que se pueden visitar a los difuntos, aquí no. No se pueden visitar los besos que no se dan, porque son como oportunidades perdidas y las oportunidades perdidas ya no se vuelven a ver nunca más.

En el pabellón A están los besos dulces, en el pabellón B están los besos apasionados, en el pabellón C están los besos a familiares y amigos, y en el pabellón D...no lo sabe nadie lo que hay allí, es un sitio prohibido. Yo creo que en el pabellón D están los besos prohibidos y los besos robados, aquellos besos castigados por el que los delata y el chivato que los anuncia. Aquellos besos que han sido condenados a la eternidad en el cementerio de los besos que no se dan y condenados a que nadie nunca vuelva a saber nada más de ellos. Es triste imaginar ese cuadro. Imagínate que un día vas al supermercado y te encuentras latas de besos en conserva, quien sabe. A mi ya nada me sorprende de este mundo capitalista. Lo último que quedaría por hacer sería el comercio de besos ilegales, qué gracia...sería un buen negocio!''