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10/15/2012

Me sube y me sienta encima de las nubes, y vamos a escribir una canción; una que siempre lleve reivindicación

 Es tan palpable que apenas siento las plantas del pie. Las tres de la mañana resuenan en mi cabeza. Las tres de la mañana hacen que te despiertes cuando el reloj marca los cuartos y que las ganas de hablar no se queden en un buen plan. A las tres el mundo se enamora y la mayoría sigue caminando como si nada. A las tres los hay que duermen mientras otros se besan en escaleras de discoteca. Supongo que siempre quedarán aquellos que miran pasar las horas sin hacer nada, qué quieres que le haga, esos siempre estarán. Por suerte viajamos a años luz de ésos, y en los tres días de puente no habré dormido más de 8 o 9 horas. Una vida pletórica me dicen. Yo les digo vida disparatada que requiere que te chutes a redbull si quieres sobrevivir a tanto movimiento. No he hecho absolutamente ninguna foto de éstos días y no sé si arrepentirme o alegrarme. Ha sido tal el desmadre caos alegría ola enorme de aguas bestiales que me ha encantado. ha sido tal la marea que he vuelto a barcelona exhausta y con los párpados prácticamente cerrados a pesar de estar aún caminando por la calle volviendo a casa y arrastrando la maleta. Ha habido de todo estos tres días. han habido gritos de todo tipo, enorme espiral de alcohol volando por los aires, drogas (sanas) en manos comprometedoras, música por los cuatro costados y mala comida en abundancia. hubo borrachos de todo tipo, hubo conscientes que cuidaban de los inconscientes, hubo besos lametazos frases escritas en brazos mucha hierba (del suelo) hubo sol hubo lluvia hizo frío e hizo calor. Hubo un nuevo tatuaje en el tobillo de una de nosotras, hubo que madrugar un puto domingo por una muy buena causa, y un desayuno en la latina para combatir la resaca y el tiempo sin saber de tí. Hubo una reconciliación, hubo un principio de un final, hubo una adicción menos y algun café de más. Hubo un madrid espeso, ligero, pequeño y enorme. Hubo una sierra con muchos coches, hubo un viaje a segovia que acabó en odisea juvenil, hubo sal (literalmente) por las cabezas, hubo paradas de carretera con pinchos de patata, hubo besos robados besos prestados y besos conciliados. hubo llamadas intempestivas a altas horas de la madrugada con acentos extraños, hubo confesiones, hubo tartas de chocolate, hubo croquetas solomillos y rollitos de salmón. Hubo buses nocturnos surrealistas donde deleitaba con mis popurrís musicales a la asistencia. Hubo tacones perdidos, libros dedicados y algún que otro regalo. En resumen, no hubo apenas poesía pero se creó una novela de categoría. Éste findesemana es uno de esos finesdesemana de los grandes, de ésos que los recuerdas y aún te ríes y sabes que si hicieses una película de él saldría la película más surrealista que puedas imaginarte. Ahora que lo pienso, a mí me gustaría construir mi vida en una sala de montaje cinematográfica con créditos en blanco y negro. Habría mil idas por cien retornos, y cien venidas por mil si quieres. Pero el quieres es para siempre, y siempre carece de valor desde que le dimos nombre. Y aunque se supone que rodando en sepia no hay horario que valga, yo creo que si de algo nadie se puede fugar es del tiempo. Por eso me levanto, te vistes, me ducho, te pelas de frío, abro la ventana, entra el aire, irrumpe el ruido y comienza el espectáculo. Y lo mejor de todo es que para cuando quieras abrir los ojos, el reloj te habrá gritado los buenos días un frío martes de invierno, y entonces no te quedará otra que levantarte de la cama y desayunar sonriendo con flores en la cabeza. y no sabes cuánto me alegra.