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6/20/2012

resa ciutadella en una mañana cualquiera habitación de una chica cualquiera estudiando exámenes de una carrera cualquiera en una universidad cualquiera de una ciudad cualquiera para un futuro especial

Las constantes en la obra de Medem: el destino, las casualidades y unos personajes eternamente en fuga. Una lucía que calza mis mismas suelas, una isla que pudo ver crecer a cualquiera y un madrid vertical, demasiado grande sucio y mágico. Me enamoré de Medem porque por primera vez ví delante de mis narices que la poesía y el cine podían llegar a tocarse. porque por primera vez en toda mi vida ví como se solapaban y cómo me costaba diferenciarlos. me gustó por similar. porque me ví reflejada en la constante huida a ninguna parte, en la constante fuga hacia ningún lugar. Y en la estación la vida. Medem me gusta porque es vida y arte a la vez. arte y paz al mismo tiempo.
porque te hace entender que por muchas fugas y huidas al final el único obstáculo eres tú. Y que tus mil fugas no sirven absolutamente de nada. Julio Medem te abre el telón de la vida y te pone un gigante espejo justo enfrente de tus narices. Y ahí estás tú, completamente desnudo, sin saber qué postura adoptar. Ahí estás. A pelo y con unas ganas tremendas de echar a correr.