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5/05/2012

''La primera ventaja es que cuando el cuento llega al final no se acaba sino que se cae por un agujero y el cuento reaparece en mitad del cuento. Ésta es la segunda ventaja, y la más grande, que desde aquí se le puede cambiar el rumbo''


yo, o tú, o él, o ellos (y puedes seguir conjugando el presente o el futuro como quieras) sólo fuimos enormes cálculos. No te niego que sea bonito pensar que somos el cúmulo de besos que repartimos, el total de los momentos que nos hicieron soñar, de todos aquellos retales que nos pegamos con el tiempo. no te niego que queda realmente bien decir que nos contruimos a base de historias que nos enamoraron y que los pedazos que se cayeron por el camino nos componen en su totalidad. Pero también somos los cabreos, los ojos enfurecidos, las palabrotas y las frases hirientes. también somos los mensajes a media noche que enviamos sin ningún sentido. Los segundos podridos, los lugares que compartimos. somos eso y somos mucho más. y gracias a ello escribimos. los escritores sólo son cocineros de historias, que quede claro. Hace meses alguien decía: ''escribo mucho menos''. y otro alguien le contestaba: ''eso es que estás viviendo más''. (realmente es difícil de explicar, pero lo intentaré.) Como ya he dicho, un escritor es un cocinero de IDEAS, de HISTORIAS. Un escritor NECESITA escribir para vivir, y vivir para escribir. No es cuestión de que le guste (que también se da el caso) sino que es cuestión de algo de lo que precisa. no recuerdo cuándo fue la primera vez que me puse a escribir. yo qué sé! Escribo desde que tengo uso de razón porque si no lo hiciese estallaría. En esto me entenderán algunos, y otros pensarán que es pura exageración. Pues bueno, bien, lo acepto. Ahora, diré que vivan los blogs joder, y que vivan las ideas que circulan por mil sitios! Ya sea en la calle o en las salas de cine, en los museos, en las aulas de biomedicina, en el metro o en el baño. que vivan las miles y miles de crónicas que permiten que haya textos que sean auténticas obras de ARTE. Y sinceramente, puestos a contradecir, no creo que los mejores escritores fueran más egocéntricos que tú o que yo o que ellos. Tampoco los nuevos. Los escritores no gustan por ser egocéntricos o humildes o simpáticos o desagradables. de hecho no estoy de acuerdo en aquello de que los escritores gusten. Gusta la persona, gusta por su mirada sus ideales su boca e incluso sus deseos, pero no únicamente por su oficio.