x

5/13/2012

Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces. Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada. son las palabras, son las que suben y bajan

Mayo llega y yo vuelo. y del vuelo caemos al suelo, y el suelo nos eleva al cielo. Y nos movemos, campo a través. Y yo me doy cuenta de que me siguen haciendo mucha gracia las casualidades y las conversaciones a la salida de los garitos y las llamadas de última hora. Los sudores y los mofletes rojos y las faldas llenas de colores, las miradas achispadas e incluso las ganas por gastar el último baile. porque cuando nos veo, veo a la música colándose por entre las vísceras y ahí estamos nosotros, en el centro del terremoto con las pupilas tremendamente abiertas y jodidamente impacientes. Sabéis, una vez me dijeron que es posible comprar una ciudad. cuando te vas dando cuenta de que la conoces mejor que el día anterior, cuando las paradas de metro o los garitos o incluso los parques cobran mayor color que el primer día. Cuando no te pierdes entre la masa y cuando sabes de sobra que cuando te vayas una parte de tí se quedará allí. Mayo llega y yo vuelo. y las ganas siguen, las ganas siguen porque las veo, y porque las pillamos al vuelo. porque están en el mar, y en el cielo, e incluso en mis apuntes. En la luna, en la pecera, en la pared. Cómo me gustan las noches (de verano) y las poesías de madrugada.