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4/28/2011

las mañanas postfiesta me siguen gustando igual que siempre. sabes, ayer me piré al templo de debod. saqué medias, vestido y cámara del bolso y metí historia del arte, música y patatas en la mochila de cuero. tengo un puré mental que ni yo entiendo. hacía una noche de verano alucinante porcierto. en realidad lo que necesitaba era hablar. hablar y hablar durante horas. el mundo está loco. paraguaya perdido. somos todos unos putos parásitos. esto lo dice un tipo que está pinzadísimo en cierta película, y tiene razón el pirado de él. bohemios de palo, ideales de plástico, egocentrismo en formol, sonrisas falsas a saco, amores vacíos y besos aburridos. pero, nosé, mientras bailábamos por las calles de noche todo parecía bonito. las luces, las sirenas de fondo, incluso el color gris del cielo. es cierto, el olor de un libro viejo me sigue gustando igual que antes. me quedé horas ahí, mirando madrid y escuchando música. sólo son enfados tontos, cuadros, relojes. si váis a huertas hay un guitarrista que te alegra el día. cuando le miraba me daba un poco de envidia. colgada en el tiempo y mirando atardecer me dí cuenta de que sólo queda un mes. creo que voy a necesitar muchos litros de café. y bueno, rollos aparte, me quedé en el románico. pretender estudiar algo en ese sitio es bastante chungo.


''joder tia, estás cantidad de buena..
-tú también eres muy simpático''