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4/10/2011

Eternos adolescentes, cuerpos andróginos, permiso de residencia en el país de nunca jamás, visado sin fecha de caducidad.

..se me ocurren millones de razones por las que me volví loca. Pero las más importantes son las que no se me ocurren, las enterradas. Dime, porqué te obsesionas con lo que no tienes? Porqué no asumes de una puñetera vez que lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible? Las preguntas no son indiscretas, tal vez las respuestas. Radicaba en los deseos reprimidos y los encuentros abortados. Podía escapar de Malasaña, de los bares oscuros, de los picos y las malas compañías, pero no de mí misma. Estaba tan perdida como lo estaba tres años antes, cuando deambulaba por las calles de Madrid con una mochila sin cierre. Retazos de conversaciones semiolvidadas. Por soledad los busqué, en soledad los recuerdo. Recorrimos los bares de siempre, el Iggy, el louie, la vía. Para eso existían las noches, para apurarlas a tragos. Los paseos por el puerto, las borracheras de los sábados, las dos o tres personas a las que sabía que siempre podría llamar en caso de necesidad. La líquida intuición de lo perdido por nunca conocido. Hay tantas cosas en la vida, se dijo, tantos intentos vanos-el amor, la amistad, el sexo, el arte para algunos..-tantos ensayos baldíos, tantas aspiraciones imposibles, tantas cosas que se desean y nunca se consiguen, y sin embargo se sigue en la brecha, se sigue buscando lo que no se espera hallar, porque la búsqueda merece en sí misma la pena y compensa seguir intentándolo, de la misma manera que los buceadores de los mares del sur siguen sumergiéndose en busca de perlas a pesar de la presión y de los tiburones. Y cuando llevaba dos whiskies en el cuerpo, volvió a ponerme frente a la cámara, puso música y me dijo: ahora déjate llevar. Y entonces empecé a bailar y a gritar, y a saltar y poner morritos, y a hacer exactamente eso, lo que yo quería, no lo que él quería, lo que me daba la real gana, y por primera vez experimenté esa apoteosis que, diría yo, es el objetivo de la adolescencia.. me sentía libre de las presiones sociales, familiares, escolares, de las frustraciones, de los juicios y las limitaciones de la juventud misma. Y me habló de las drogas, las juergas, las diferentes maneras de ver la vida. Visitamos locales que nunca había pisado, salimos por un madrid que yo no conocía. Y sí, habíamos sacado las mejores notas y podíamos citar a heidegger y a foucault y para qué. Hay gente que sólo sabe buscar su lugar en un mundo hecho de números, porque son incapaces de encontrarlo en un mundo contruido con sentimientos. Si fuese como tú, pensé, no estaría sumergida en este caos. Si fuese tú agarraría con fuerzas las riendas de mi vida y la llevaría hacia donde yo quisiese. Si fuese tú controlaría la velocidad, las curvas y los baches, viviría la vida a velocidad de vértigo, pero no me estrellaría. Y se disolvió en fractales de colores.
Lucía etxebarría.